Ilustración inspirada en la estatuilla femenina de plata que fue descubierta en la misma cámara semisubterránea donde estaba el niño del plomo sepultado junto a sus otras ofrendas.
Su misión era acompañar a este ser sagrado en su viaje hacia el encuentro con sus antepasados para velar, desde las altas cumbres, por las aldeas y provincias del Imperio.
En cuanto a sus características, el traje está formado por cuatro piezas de lana con bordados, dos trenzas muy bien definidas, un tupu o alfiler de plata que sujeta el manto que la cubre y un tocado de plumas de parina de color rojizo.