Asturias fue la continuación de aquel viaje al norte, después de Galicia. Mismos silencios, otro paisaje. Montañas que se cierran, caminos verdes, aire frío y esa sensación de estar lejos de todo. Todo invitaba a bajar el ritmo y mirar con calma.
La luz era suave y dorada, envolviendo prados verdes, flores y atardeceres largos. Había algo muy bonito en las últimas luces del verano.
Con este último recuerdo cierro el norte. Antes de que acabe el año, quería dejarlo aquí, tal y como fue.