Posted On: December 31st 2025, 10:07 pm
He transitado un año cuya naturaleza resulta difícil de aprehender desde la mera racionalidad. Ha sido un tiempo marcado por transformaciones constantes e inusuales, que desbordaron mis marcos habituales de comprensión y exigieron una lectura más profunda de la experiencia vivida. Nombrarlo con precisión se vuelve, por ello, un ejercicio insuficiente.
El 2025 se presentó no como un simple transcurrir cronológico, sino como un proceso formativo. En él comprendí que la verdadera valentía no se expresa únicamente en la resistencia o en la conquista de certezas, sino en la disposición a remover las profundidades del alma y a permanecer —con lucidez y templanza— en medio del movimiento que implica vivir. Aferrarse al proceso, incluso cuando carece de explicaciones inmediatas, se reveló como una forma madura de coraje.
En honor al veinte veinticinco, dejo constancia de ciertos momentos que no admiten relato ni justificación. No por vacíos, sino porque su sentido no radica en ser explicados, sino en haber sido experimentados. Hay vivencias que no buscan ser comprendidas, sino reconocidas; y es en ese reconocimiento donde, silenciosamente, se inscribe su permanencia.