
7 months agoLa presente propuesta establece un diálogo con los archivos fotográficos que permitieron el reconocimiento de las personas desaparecidas entre el 6 y el 7 de noviembre de 1985, durante la toma y retoma del Palacio de Justicia. No obstante, el interés en el uso de estos archivos trasciende el mero registro: busca propiciar un espacio de interpretación y creación donde el dibujo se imponga sobre el frío listado de hechos, convirtiéndose en metáfora y reflexión en torno a la desaparición forzada. Laurentino López
7 months ago“Mal de Archivo” Hablar de “memoria” en nuestro país sigue siendo un tema espinoso, especialmente cuando pone en evidencia tensiones entre posturas contrapuestas: una pugna que refleja aquella “voluntad de poder” que hace siglos señaló Friedrich Nietzsche al referirse al ejercicio de la historia. Más allá de los argumentos que dividen los relatos, exigimos a la “memoria” una fidelidad frente a los hechos; exigimos su “verdad”. En un ejercicio de resistencia, la “memoria” se sostiene en los hechos y en las evidencias, más allá de las posturas diversas. Sin embargo, en el mundo contemporáneo esta “memoria” se encuentra expuesta no solo a voluntades disímiles, sino también a su contracara: el “olvido”. Lo que está en juego entre la “memoria” y el “olvido” de nuestro pueblo dista de ser la “verdad”. En el fondo, se trata de un dispositivo de alerta orientado hacia la “no repetición”, aunque no siempre la “memoria” logre garantizarla. Hace cuarenta años, los colombianos fuimos testigos de uno de los episodios más trágicos de nuestra historia reciente: la toma y retoma del Palacio de Justicia. Un acontecimiento doloroso que dejó como saldo la pérdida de numerosas vidas, cientos de procesos judiciales reducidos a cenizas, múltiples personas desaparecidas, y un telón de fondo en el que la transmisión de un partido de fútbol enmudecía la tragedia, mientras los medios callaban y la fuerza pública participaba en la barbarie. De todos estos actos atroces, la desaparición de personas es quizás la más cruel e infame práctica. La toma y retoma del Palacio de Justicia es solo un ejemplo de una violencia que ha asolado a la sociedad colombiana durante décadas: borrar la memoria, esfumar las identidades, difuminar las pruebas, suprimir los testimonios, desvanecer los archivos, tachar la vida. El “arte” y el “archivo” han mantenido un vínculo prolífico a lo largo de los años: el primero se nutre del segundo y, a su vez, las prácticas artísticas alimentan nuevos archivos. En ambos casos, la preocupación esencial es la “memoria”. El arte actúa como un medio para recuperar e interpretar la “memoria”, ayudando a preservarla y resignificarla. La presente propuesta establece un diálogo
