Instagram story viewer> @monasterios.c> Post
6 months ago
Si mañana bajara un extraterrestre a la Avenida Bolívar de Caracas, y, nos preguntara ¿cómo es un día normal en Venezuela? probablemente nos quedaríamos en silencio, nos miraríamos las caras y terminaríamos invitándolos a una cerveza para no explicarle lo inexplicable.

Y es que el venezolano ya no sabe qué es lo "normal". Hemos estirado tanto la liga de la adaptación que ya no somos ciudadanos, somos fenómenos.

Aquí no se amanece con un "buenos días", se amanece con un plan. 

El café viene acompañado de una revisión de la tasa del día (ese diferencial cambiario), el cálculo del pasaje y la logística para ver si hoy llega el agua, la luz o el milagro de la conectividad.

Vivir en un estado de conmoción perpetua agota. No es falta de esperanza, es fatiga.

 Quienes ven los toros desde la barrera (nuestros migrantes), nos critican. Ven una foto de alguien en la playa o en una fiesta y sueltan el latiguillo: "¿Pero allá no era que estaban mal?"

Lo que no entienden es que esa cerveza fría frente al mar no es opulencia, es un kit de primeros auxilios emocionales. 

Nadie sabe lo que pesa cargar con el "resolver" diario hasta que le toca inventarse la comida con tres ingredientes o decidir si pagar el internet o comprar las medicinas.

 Podemos tener la mejor actitud del mundo, podemos ser los reyes del meme y reírnos de nuestra propia tragedia (porque el humor es nuestra catarsis), al final del día, cuando se apaga el ruido y se acaba la música, la realidad te toca el hombro.

Nos acostamos con la misma pregunta en el techo: ¿Cuándo vamos a tener un país normal?

 No pedimos un paraíso, solo queremos la aburrida y maravillosa paz de saber que mañana lo único que tendremos que resolver es qué queremos cenar, y no cómo vamos a sobrevivir. 

Mientras tanto, seguiremos aquí: con el humor afilado, la fe debilitada y esa bendita capacidad de sonreír, aunque sea por pura resistencia.

Vivir un día feliz obviamente depende de nosotros mismos, de nuestra actitud, el tema es que ya no tenemos más gasolina para seguir resistiendo los cambios bruscos que nos siguen sorprendiendo en las madrugadas, desde los resultados electorales hasta la visita de extraterrestres. 🤪
(Se de
2
Posted On: April 25th 2026, 01:12 am
Si mañana bajara un extraterrestre a la Avenida Bolívar de Caracas, y, nos preguntara ¿cómo es un día normal en Venezuela? probablemente nos quedaríamos en silencio, nos miraríamos las caras y terminaríamos invitándolos a una cerveza para no explicarle lo inexplicable.

Y es que el venezolano ya no sabe qué es lo "normal". Hemos estirado tanto la liga de la adaptación que ya no somos ciudadanos, somos fenómenos.

Aquí no se amanece con un "buenos días", se amanece con un plan.

El café viene acompañado de una revisión de la tasa del día (ese diferencial cambiario), el cálculo del pasaje y la logística para ver si hoy llega el agua, la luz o el milagro de la conectividad.

Vivir en un estado de conmoción perpetua agota. No es falta de esperanza, es fatiga.

Quienes ven los toros desde la barrera (nuestros migrantes), nos critican. Ven una foto de alguien en la playa o en una fiesta y sueltan el latiguillo: "¿Pero allá no era que estaban mal?"

Lo que no entienden es que esa cerveza fría frente al mar no es opulencia, es un kit de primeros auxilios emocionales.

Nadie sabe lo que pesa cargar con el "resolver" diario hasta que le toca inventarse la comida con tres ingredientes o decidir si pagar el internet o comprar las medicinas.

Podemos tener la mejor actitud del mundo, podemos ser los reyes del meme y reírnos de nuestra propia tragedia (porque el humor es nuestra catarsis), al final del día, cuando se apaga el ruido y se acaba la música, la realidad te toca el hombro.

Nos acostamos con la misma pregunta en el techo: ¿Cuándo vamos a tener un país normal?

No pedimos un paraíso, solo queremos la aburrida y maravillosa paz de saber que mañana lo único que tendremos que resolver es qué queremos cenar, y no cómo vamos a sobrevivir.

Mientras tanto, seguiremos aquí: con el humor afilado, la fe debilitada y esa bendita capacidad de sonreír, aunque sea por pura resistencia.

Vivir un día feliz obviamente depende de nosotros mismos, de nuestra actitud, el tema es que ya no tenemos más gasolina para seguir resistiendo los cambios bruscos que nos siguen sorprendiendo en las madrugadas, desde los resultados electorales hasta la visita de extraterrestres. 🤪
(Se de
Comments (2)
titacastrob 6 months ago

titacastrob

Te entiendo y te abrazo.

More posts

back to up