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4 months ago
Recital de Martha - Parte I

El primer día de mi estadía en Hamburgo, al tomar el subte, la vi. Allí estaba: su pelo blanco, como una esponja, ondulado, hablándome desde la espalda. Una semana completa de Martha en un recital al infinitum durante mi estadía. No podía creerlo. Inmediatamente compré la última entrada que quedaba: primera fila. Para mi sorpresa, no era tan cara como esperaba. Ese debe ser su odio a los valores excesivos de las mismas.

Martha es irreverente en escena. Parece haber aprendido a tomarlo más como un ensayo. Luego de prometerse a sus 8 años que si tocaba una sola nota falsa se moriría en el acto, a sus 85 años aprendió a ablandarse. O tal vez es el amor de su ex pareja lo que la ablanda. Stephen Kovacevich, con quien tuvo su hija Stéphanie, tocaba con ella esa noche. 

Mientras evocan a Beethoven, uno sentado al lado del otro, mediados por esas dos mujeres que pasan las páginas de las partituras, podía ver la mano de Stephen debajo del piano de cola. Su mano temblorosa, esperando para acompañar a la otra. Ambos de la misma edad, pero él parece más grande. Más grande en tamaño, tal vez por eso.

Lo que se ve en escena es complicidad. No la primera vuelta, no. Por eso Martha, al terminar la pieza, se levanta de su asiento y le dice algo que nadie alcanza a escuchar. Stephen nos explica: nos van a tener que disculpar. No le gustó cómo salió. Van a tener que volver a escucharnos, lamentablemente para ustedes. Grosse Fuge en si bemol mayor op. 134 vuelve a empezar. Más respirado. Parecía que el amor había recién comenzado antes, apurado, a los ponchazos. Amor adolescente, sin medidas, a contrabando.

#marthaargerich #hamburgo #laeiszhallehamburg
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Posted On: June 27th 2026, 06:41 pm
Recital de Martha - Parte I

El primer día de mi estadía en Hamburgo, al tomar el subte, la vi. Allí estaba: su pelo blanco, como una esponja, ondulado, hablándome desde la espalda. Una semana completa de Martha en un recital al infinitum durante mi estadía. No podía creerlo. Inmediatamente compré la última entrada que quedaba: primera fila. Para mi sorpresa, no era tan cara como esperaba. Ese debe ser su odio a los valores excesivos de las mismas.

Martha es irreverente en escena. Parece haber aprendido a tomarlo más como un ensayo. Luego de prometerse a sus 8 años que si tocaba una sola nota falsa se moriría en el acto, a sus 85 años aprendió a ablandarse. O tal vez es el amor de su ex pareja lo que la ablanda. Stephen Kovacevich, con quien tuvo su hija Stéphanie, tocaba con ella esa noche.

Mientras evocan a Beethoven, uno sentado al lado del otro, mediados por esas dos mujeres que pasan las páginas de las partituras, podía ver la mano de Stephen debajo del piano de cola. Su mano temblorosa, esperando para acompañar a la otra. Ambos de la misma edad, pero él parece más grande. Más grande en tamaño, tal vez por eso.

Lo que se ve en escena es complicidad. No la primera vuelta, no. Por eso Martha, al terminar la pieza, se levanta de su asiento y le dice algo que nadie alcanza a escuchar. Stephen nos explica: nos van a tener que disculpar. No le gustó cómo salió. Van a tener que volver a escucharnos, lamentablemente para ustedes. Grosse Fuge en si bemol mayor op. 134 vuelve a empezar. Más respirado. Parecía que el amor había recién comenzado antes, apurado, a los ponchazos. Amor adolescente, sin medidas, a contrabando.

#marthaargerich #hamburgo #laeiszhallehamburg
Comments (2)
cabritasutton 4 months ago

cabritasutton

Que linda crónica, el amor después del amor

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