Posted On: July 22nd 2026, 09:50 pm
Hoy mi hija de 14 años quería un videojuego de Nintendo.
En lugar de comprárselo sin más, hicimos un trato: se lo ganaría trabajando conmigo durante un día.
Me acompañó en toda mi jornada. Limpiamos el coche, pintó el menú de la entrada, retocó una pared y vino conmigo a hacer una entrega de productos.
Al terminar, 8 horas después, compramos su videojuego.
Lo mejor no fue el juego.
Fue escucharla decir que le había encantado la experiencia y que estaba orgullosa de habérselo ganado.
Vivimos en una época en la que es muy fácil dar las cosas hechas. Pero creo que hay un regalo mucho más valioso que cualquier objeto: enseñar que detrás de cada compra hay tiempo, esfuerzo y compromiso.
Espero que cuando dentro de unos años vea ese videojuego, no recuerde cuánto costó, sino el día que descubrió que el esfuerzo tiene recompensa.
Porque el verdadero premio no fue el juego.
Fue la satisfacción de poder decir: “Me lo gané.”