a day agoExtraño a mi abuela todos los días 😭 Me hace tanta falta, extraño mucho sus mates , sus tortas fritas , su voz , su risa , sus manos 😭 Gracias Hernan por lo que haces ♥️ es una curita al corazón ♥️
5 days agoMe encantaría dejar mi mensaje rompería muchos corazones y demostrar al mundo lo qué es un padre de verdad
7 days agoMuy buenos videos , pero noto q se cortan mucho' me parece muy editado. Igual te banco hernan
10 days ago“Cuando la muerte es un comienzo” (Reflexión para Eliel)** Hijo mío, Algún día —quizás cuando seas grande, quizás cuando todavía seas pequeño— te vas a preguntar qué es eso que todos llaman muerte. Y quiero que, cuando llegue ese momento, tengas otra forma de mirarla. Una forma que no asusta: una forma que abre puertas. La mayoría cree que nacemos cuando llegamos a este mundo y que morimos cuando lo dejamos. Pero ¿y si fuese al revés, Eliel? ¿Y si venir aquí fuese, en realidad, una especie de muerte necesaria para poder nacer después de verdad? A veces pienso que, antes de aparecer en este cuerpo pequeño que ahora corre, ríe y me abraza, vos venías de un lugar más grande, más luminoso, más consciente… un lugar donde no existían los relojes ni el cansancio, donde todo se entendía sin palabras. Y que para llegar a esta vida tuviste que “morir” un poquito: dejar atrás un nivel más alto de conciencia para poder habitar esta dimensión más lenta, más densa, más material. Si eso fuera cierto —si este mundo fuese el invierno previo a la primavera— entonces la muerte de acá no sería un final, sino un nuevo nacimiento. Como una semilla que se entierra para brotar. Como un silencio que prepara la música. En este mundo, Eliel, venimos a aprender. A tocar el dolor para comprender la alegría. A equivocarnos para saber elegir. A amar para recordar quiénes somos. Nada de lo que acumulamos —ni casas, ni autos, ni medallas— nos sirve al cruzar la puerta. Sólo se vuelve luz aquello que aprendimos de verdad: la bondad, la gratitud, la compasión, la música del alma. Por eso no me obsesiono con lo material. Porque sé que cuando deje este cuerpo, sólo me llevaré lo que haya sanado, amado y comprendido. Eso será mi equipaje para el próximo nacimiento. Yo no sé, hijo mío, si esta teoría es exacta. Nadie lo sabe. Pero sí sé que pensar así me hace vivir más despierto. Me ayuda a valorar los momentos contigo: tu abrazo, tu risa, tu forma de descubrir la vida como si fuera siempre nueva. Tal vez un día yo ya no esté en esta dimensión —como tampoco lo estarás vos algún día— pero si aprendemos a vivir así, sin miedo, entendiendo que todo lo que nace muere y todo lo que muere nace…
