Desde una voz ronca y desafinada de la vida misma, se levantan los cuerpos al ritmo del mapalé, convirtiendo cada movimiento en un grito de libertad, resistencia y memoria.
Somos tambor, somos cuerpo, somos historia viva. ¡Que nunca se apague el eco de nuestra herencia ancestral! 🔥🥁