2 days agoYo me voy a hacer una remera que diga Chaco formosa y Santiago del estero son argentinas las malvinas, o nunca me da exactamente igual pero yo he visto hambre en el norte
3 days agoHay una paradoja interesante: el punto más alto de las Islas Malvinas, con 705 metros, lleva en la nomenclatura argentina el nombre de Cerro Alberdi. Y, de algún modo, permite recordar que hubo dos momentos bastante distintos en el pensamiento de Juan Bautista Alberdi. Está el Alberdi de Bases, de 1852, que miraba hacia Europa, promovía la inmigración y confiaba en el capital extranjero como instrumento para desarrollar el país dentro de la división internacional del trabajo; y está el Alberdi de los escritos posteriores, varios de ellos publicados en sus Escritos póstumos, mucho más preocupado por la autonomía sudamericana y crítico de las intervenciones de las grandes potencias. Con Malvinas esa complejidad también aparece en las palabras: en Peregrinación de Luz del Día, publicada en 1871, Alberdi escribió “Falkland” e incluso “Islas de Falkland (a) Malvinas”, pero en la misma obra utilizó directamente “Islas Malvinas” y recordó, con ironía, que los ingleses podían “quitárnoslas como a las otras”. Por eso no conviene presentar a esos dos Alberdi como personajes completamente enfrentados, sino como momentos de una misma trayectoria: el hombre de Bases, esperanzado en la relación con la Europa anglosajona, y el Alberdi maduro, que terminó mirando con bastante más cautela el poder de esas mismas potencias sobre la Argentina y Sudamérica. Trazar un línea directa y sin beneficio de inventario entre Alberdi y Milei es no haber comprendido a una figura de la talla de Alberdi. Sino que se parte de equívocos ideológicos de quien interpreta y toma lo que le conviene para montar su crítica
