Posted On: March 19th 2021, 08:28 pm
El primer auto que se acercó nos invitó a subir, pero sólo estaba dando vueltas por el pueblo con sus latas colgantes y el funky brasilero sonando a pleno.
El segundo hombre, con la cara curtida, nos dio a entender en un portugués muy cerrado, que nos acercaba hasta la ruta, pero que después debíamos caminar.
Ahí nos dejó, en su casa, en el medio de la Chapada Diamantina.