Posted On: December 11th 2025, 04:37 pm
Desde niña, las calendas causaban una gran impresión en mí. La primera vez que recuerdo haber visto una tenía alrededor de siete años. Mi reacción fue de confusión: la música, las marmotas, los tiliches, las chinas, la gente y el mezcal formaban un mar de colores y sonidos abrumadores para mí.
Conforme pasaron los años empecé a disfrutarlos, y esperaba con muchísima emoción ver los diferentes festejos y vestuarios que desfilarían por Oaxaca.
A partir de la adolescencia, mis primos y yo nos empezamos a unir al festejo. Los celebrados, desconocidos hasta ese momento, se convertían en compadres de trago y baile, compartiendo un cachito de felicidad con los transeúntes.
En nuestra boda, finalmente nos tocó a Luis y a mí ser la causa del alboroto, y fue más que espectacular.
Gracias a toda la calenda, familia, amigos y desconocidos que nos acompañaron de Santo Domingo a la fiesta- algunos se quedaban más atrás por momentos, otros se adelantaban para bailar con nosotros, otros más observaban desde los lados y la mayoría nos reíamos en el inter, como sucede en el recorrido de la vida.
Gracias Oaxaca por prestarnos tu historia, colores, alegría, artesanos, músicos y sabores durante estos días, lo disfrutamos con todo el corazón.
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