Posted On: December 13th 2025, 04:38 pm
Todos los Citroën eran lo más para mí. Cada novedad era motivo de visita al taller donde trabajaba mi padre. Montarse en aquellos autos con ese olor a nuevo tan increíble, un lujo en el que estaba presente, yo que no llegaba a los pedales.
Hasta que llegó el momento, el Renault 8 no aguantó más viajes a Benidorm y tuvimos el Citroën GSA X1 azul metalizado alucinante. Con esa doble banda negra a mitad de la carrocería. La suspensión hidráulica única que parecía que montabas en un avión. Flipabas con el panel de instrumentos con dos satélites llenos de teclas y la pantalla tan analógica con el perfil del coche y sus marcadores de posibles fallos. Increíble.
Fue con el que aprendí a conducir aquellos fines de semana con la infinita paciencia de mi padre en por aquel entonces descampado de la avenida Juan Carlos I.
Cuanto me arrepiento de no poder guardarlo cuando lo cambiamos por mi fiat punto, mi primer coche.
La última vez que lo vi había viajado por Ibiza y había vuelto a Zaragoza y cuando lo vi en la calle arzobispo apaolaza y estaba tan chulo como cuando lo dejamos me emocioné y sigo echándolo de menos. Mucho.