Posted On: January 7th 2026, 12:06 am
Tanta gratitud reunida me hace poner en palabras el saber que me ha guiado en lo que va el cierre del año en el retiro de meditacion y el principio de año con el seminario 17 de Lacan.
Va decantando desde bhāvanā-mayā paññā: la sabiduría vivencial, encarnada al cuerpo, lo aprehendido, no discursivo. Un saber que no depende de las palabras y que, justamente por eso, produce una transformación real; una cierta liberación del goce que sostiene la repetición de un objeto perdido, aquel mismo que dejó marca en la piel y organiza la insistencia del deseo.
Y sin embargo, este saber no permanece fuera del lenguaje. Como un uróboro —la serpiente que se muerde la cola— retorna inevitablemente al orden humano: al medio decir lacaniano, al humus del lenguaje. Ese aparato simbólico que no cesa de intentar apalabrar lo que, en su origen, no fue dicho. El decir nunca lo dice todo; bordea, rodea, hace existir algo de lo real sin jamás agotarlo. De este modo, el saber que emerge de la experiencia vuelve al lenguaje no para cerrarse, sino para girar sobre su propio límite. Como discurso Vivo.