Posted On: February 1st 2026, 10:33 pm
Desde tiempos antiguos, grandes líderes entendieron que ganar exigía decisiones definitivas.
Para Alejandro Magno, avanzar significaba tomar una decisión irrevocable: eliminar cualquier posibilidad de marcha atrás o rendición.
No existía un Plan B.
El único Plan B era vencer y usar los recursos del enemigo.
No rendirse. Ganar.
En la época de la conquista, era muy común que cuando las flotas de barcos llegaban a territorios desconocidos, la tripulación se rebelara y decidiera devolverse a sus lugares de origen, después de pasar el tiempo y no ver o encontrar nada, dejando el “trabajo” a medias.
Un día, un capitán decidió creer en su intuición y dijo: “quemen los barcos”.
De esa forma, nadie podía retornar a casa a menos de que lograran su objetivo: la conquista.
Queme los suyos.
Queme los barcos que lo trajeron hasta acá.
No tenga miedo.
No anhele devolverse, por más solitario que parezca el nuevo territorio.
Recuerde que su primer anhelo fue llegar ahí.
Y ahora que está ahí, resista, trabaje, planee una y otra vez si es necesario, hasta que el plan dé los frutos que usted espera.
Llore si quiere.
Grite si lo necesita.
Pero grite mientras avanza, jamás mientras se devuelve.
Si ya llegó hasta aquí, siga.
Queme los barcos.
Y cuando todo dé frutos, construya otros más grandes y conquiste nuevos territorios.
Si caes no te rindas párate.