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7 months ago
El lugar de mis mayores contradicciones
es el que me nombra en voz baja,
el que me habita incluso cuando me niego.
No es solo mío: es de la gente que me atraviesa
y de la herida que compartimos.

Es el lugar al que siempre quiero volver,
donde he sido feliz
y donde la vida se desborda
con un sentido tan hondo como cruel.
Ahí aprendí el hambre
mirando de reojo la opulencia;
ahí enseñan a no sentirnos pobres,
sino a desear lo que no nos pertenece,
a creer en la promesa pulcra del ascenso
que se disfraza de pueblo para seducir,
mientras los dueños de todo
venden la ciudad como vitrina.

Ahí crecimos, les hijes de lxs nadie,
habitando en paralelo, rozando lo que nunca nos nombra, aprendiendo a desconfiar
como si el otro cercano fuera amenaza
y no espejo.

Lo amo.
Lo resiento.

Porque en sus calles
vive mi alegría más honda, la que se baila, se canta, se toca y se vuelve inexplicable,
y también esta conciencia encendida: 
no era falta de esfuerzo,
no era mérito,
era la forma misma del mundo
partiéndonos en dos y premiando la clientela. 

Y aun así, vuelvo.
Porque ahí también nace la resistencia,
la memoria terca, la semilla sembrada de a par,
la dignidad que no pide permiso:
se queda, nombra, transforma.

Ahí, donde aprendí a ser y a romperme,
donde la ternura y la herida
se volvieron la misma sustancia,
vuelvo con la obstinación de quien no se resigna,
con la certeza inquieta
de que algo mío sigue sembrado allí:
no vender la memoria,
nombrar lo que duele, y
hacer de esta verdad
mi forma de dignidad.
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Posted On: April 8th 2026, 02:18 am
El lugar de mis mayores contradicciones
es el que me nombra en voz baja,
el que me habita incluso cuando me niego.
No es solo mío: es de la gente que me atraviesa
y de la herida que compartimos.

Es el lugar al que siempre quiero volver,
donde he sido feliz
y donde la vida se desborda
con un sentido tan hondo como cruel.
Ahí aprendí el hambre
mirando de reojo la opulencia;
ahí enseñan a no sentirnos pobres,
sino a desear lo que no nos pertenece,
a creer en la promesa pulcra del ascenso
que se disfraza de pueblo para seducir,
mientras los dueños de todo
venden la ciudad como vitrina.

Ahí crecimos, les hijes de lxs nadie,
habitando en paralelo, rozando lo que nunca nos nombra, aprendiendo a desconfiar
como si el otro cercano fuera amenaza
y no espejo.

Lo amo.
Lo resiento.

Porque en sus calles
vive mi alegría más honda, la que se baila, se canta, se toca y se vuelve inexplicable,
y también esta conciencia encendida:
no era falta de esfuerzo,
no era mérito,
era la forma misma del mundo
partiéndonos en dos y premiando la clientela.

Y aun así, vuelvo.
Porque ahí también nace la resistencia,
la memoria terca, la semilla sembrada de a par,
la dignidad que no pide permiso:
se queda, nombra, transforma.

Ahí, donde aprendí a ser y a romperme,
donde la ternura y la herida
se volvieron la misma sustancia,
vuelvo con la obstinación de quien no se resigna,
con la certeza inquieta
de que algo mío sigue sembrado allí:
no vender la memoria,
nombrar lo que duele, y
hacer de esta verdad
mi forma de dignidad.
Comments (2)
tatabracho17 7 months ago

tatabracho17

Mi barranquillera poderosaaaa 💜💜❤️‍🔥

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