Posted On: April 30th 2026, 07:16 pm
Concreto aparente en múltiples tratamientos superficiales, donde cada variación responde a parámetros específicos de diseño de mezcla, sistema de encofrado, método de colocación y procesos de acabado posteriores.
Se identifican superficies de concreto colado in situ con acabado arquitectónico directo de cimbra, en las que se manifiestan líneas de modulación, juntas de colado y huellas del encofrado. La presencia de porosidad superficial (bugholes) y microoquedades está asociada a aire ocluido y a la interacción concreto–cimbra, mientras que las variaciones cromáticas evidencian diferencias en el proceso de curado y en la absorción del molde. La textura irregular controlada indica un vibrado mecánico suficiente para garantizar compactación sin inducir segregación de agregados.
Paralelamente, se observan acabados con exposición parcial y total del agregado, obtenidos mediante procesos de desgaste o remoción de la lechada superficial (lavado, cepillado o ataque químico). Estos tratamientos permiten visualizar la granulometría del concreto, destacando agregados gruesos con distintas morfologías (angulares y subredondeadas), así como la calidad de la adherencia pasta–agregado. La distribución y tamaño de partícula reflejan directamente el diseño de mezcla y el control en la dosificación.
También se aprecian superficies con distinta densidad de pasta y nivel de compactación, evidenciando cambios en la trabajabilidad (slump) y en la energía de vibrado aplicada. Las discontinuidades lineales y juntas visibles corresponden a secuencias de colado, juntas frías o cortes de control, elementos fundamentales para la gestión de retracciones y fisuración.
En conjunto, estos acabados evidencian al concreto como un sistema material expuesto, donde variables como la relación agua/cemento, tipo y tamaño de agregado, aditivos, condiciones de colocación, vibrado y curado determinan no solo su desempeño estructural, sino su expresión final como acabado arquitectónico. Concreto