Posted On: July 1st 2026, 01:37 am
A los 27 años bailé en el teatro embarazada de tres meses.
A medida que fuiste creciendo, volví a tomar clases. Me acompañabas a los ensayos, me sacabas fotos, bailábamos juntas en casa, venías a los camarines, me llevabas flores al teatro… Siempre fuiste mi motor.
Quería mostrarte que los hijos no nos frenan. Que nos motivan, nos impulsan y nos animan a cumplir nuestros sueños.
Después creciste. Empezaste a bailar vos. Y yo sentí que ese ya era tu lugar. Que el mío había quedado atrás. Pensé que estaba grande, que ya no era para mí. Entonces busqué otros espacios: yoga, teatro, bachata…
Hasta que un día me acompañaste a una clase. Y, sin darte cuenta, los roles se invirtieron. Esta vez eras vos quien me enseñaba a mí.
Me mostraste que la edad no limita. Que nunca es tarde para volver a hacer lo que nos hace bien. Que también podías compartir conmigo tu mundo.
Qué curioso… muchas veces nadie nos pone tantos límites como nosotros mismos. Y qué suerte cuando aparecen los hijos para recordarnos el camino.
Todavía me pone nerviosa revolear la cabeza, marcar los empeines o aprender una coreo en una clase. Pero también entendí que de eso se tratan los procesos: de animarse, de volver a empezar y de disfrutar el camino.
Y qué privilegio vivir este proceso de tu mano.
Video editado por mi gran maestra. Mi hija. Mi bailarina. ❤️