Posted On: July 2nd 2026, 02:35 pm
Cuando casi fui ultra...
Hay carreras que se miden en kilómetros y otras que se miden en aprendizajes. Esta fue de las dos.
En marzo de 2026 me animé a correr mi primera Setubal Backyard Ultra, un formato completamente distinto a todo lo que había hecho. La consigna parece simple: completar una vuelta de 6,706 km cada 60 minutos. Cuando termina la hora, se vuelve a largar. Y así, una y otra vez.
Mi objetivo era completar 8 vueltas. Finalmente fueron 7, es decir, 46,942 km.
Y aunque durante un momento sentí que me había quedado a un paso de la meta, hoy entiendo que esas 7 vueltas valieron muchísimo.
A partir de la tercera vuelta empezaron los calambres. Primero los gemelos. Después los cuádriceps. En la última vuelta ya eran las dos piernas completas las que se negaban a seguir avanzando. Cada paso era una negociación entre la cabeza y el cuerpo.
Lo más difícil no fue detenerme. Lo más difícil fue aceptar la sensación de decir: “llegué hasta acá”, mientras el ego pedía una vuelta más.
Y ahí apareció la mayor enseñanza de esta experiencia: plantarme acá no fue fracasar. Fue escucharme, respetar lo que mi cuerpo estaba diciendo y entender que, a veces, detenerse también es una forma de avanzar.
Fue duro. Fue un formato nuevo. Fue salir de mi zona de confort.
Pero también fue una experiencia que me enseñó a escuchar mi cuerpo, a conocer mis límites y, sobre todo, a descubrir cuánto más puedo crecer.
Esta vez no fui ultra.
Casi.
Y ese “casi” no significa fracaso. Significa que ya sé cuál es el camino para volver, prepararme mejor y buscar esa octava vuelta… y todas las que vengan después.
Porque las mejores carreras no siempre terminan con el resultado que soñamos, sino con la persona en la que nos convierten. 🏃♀️💙