PARTE 2
Y entonces, cuando pensé que mi corazón ya había aprendido suficiente sobre pérdidas, recibo un mensaje que leía… “ya descansa” y yo, solo quería gritar.
La pérdida de uno de mis grandes amores. Mi fiel compañera por casi 11 años: mi Godin. Perdóname. No pude llegar a tiempo, viejita mía 💔
Cómo quisiera haber tenido una última oportunidad de abrazarte. De mirarte. De que supieras que aunque estaba al otro lado del mundo, mi corazón nunca dejó de estar contigo.
Gracias por enseñarme amar 🤍✨
Y mientras mi vida parecía desmoronarse en silencio, tenía que seguir funcionando.
No había espacio para romperse, ni sentir, tenía Soldados que dependían de mí y personas que amo que dependían de que yo estuviera bien… incluso los días en que no lo estaba.
Y todo mientras vivíamos con el temor constante de tener que responder a algo para lo que, sinceramente, ninguno de míos medics quería tener que responder.
Porque yo no vine a esto, señores.
Yo vine a manejar una clínica. Hacer trabajo administrativo. Dedos pinchados. Un injury jugando baloncesto. Un dolor de espalda.
Un “SSG, I don’t feel good”. ¡Qué sé yo!
“Kuwait isn’t a deployment” Si, claro🫠
Pero entonces las sirenas sonaron por primera vez… y no era un ejercicio.
Y jamás voy a olvidar lo que sentí.
“Dios, que no pase nada… pero si pasa, danos fortaleza a mí y a mis medics. Que ejecutemos como es debido y que podamos traerlos a todos de regreso.”
CONTINUARÁ ON A NEXT POST
#griefduringdeployment