Cuando era chico, pasar unos días en el Delta era sinónimo de silencio, agua y monte. Pero había un sonido que nunca escuchábamos: el de la pava de monte (Penelope obscura). Simplemente no estaba. Al menos, no en estos rincones del bajo Delta.
Hoy la historia es otra. La especie volvió a ocupar gran parte de las islas y cada vez es más frecuente verla, incluso en lugares tan cercanos a la ciudad de Buenos Aires como Faro Delta, sobre el río Luján, donde obtuve esta imagen en pleno vuelo.
Es una de esas recuperaciones que invitan al optimismo. La naturaleza tiene una enorme capacidad de resiliencia cuando encuentra las condiciones para hacerlo. Ver nuevamente a la pava de monte formando parte del paisaje del Delta es un recordatorio de que conservar estos ambientes vale la pena.
Muy buena! También se está expandiendo a lo largo de la ribera Norte del río de La Plata, y se la ve con frecuencia desde San Isidro hasta la Reserva Ecológica Costanera Sur.