¿En quién confiarías en el fin del mundo?
Desde que leí «Así se pierde la guerra del tiempo», uno de mis libros favoritos, llevaba tiempo buscando una novela que me despertara una sensación parecida. «Hacia donde se pone el sol» ha estado a la altura. No sé si esta reseña expresará cuánto me ha gustado, pero ojalá os animéis a leerlo.
En un futuro cercano, un virus ha acabado con más de la mitad de la población mundial. Jina huye con su familia a través de un paisaje devastado y, en el camino, se topa con Dori y Miso, dos hermanas que avanzan sin rumbo esperando el verano.
Es una novela coral (hay más personajes pero para mí las tres anteriores eran las verdaderas protagonistas) y, pese a su brevedad, poco a poco aprendemos a reconstruir la historia de cada personaje (con muchas omisiones deliberadas) y a diferenciar sus voces que al principio pueden resultar algo difusas.
Me gustaron especialmente estos cambios de punto de vista porque permitían no caer en la cursilería. Hay una historia de amor queer que me ha gustado muchísimo. No contaré mucho más porque descubrir cómo se abre paso entre tanta violencia es lo interesante. La novela es dura y explícita, pero Choi Jin-young logra un equilibrio precioso entre desesperación y esperanza.
En una charla, Choi explicó que quería imaginar, aunque fuera menos realista, un apocalipsis donde los considerados más débiles (niños, mujeres y personas con discapacidad) sobrevivieran. La historia también se pregunta si lo que para unos es una distopía puede convertirse en la utopía de otros, algo que creo que se refleja especialmente en Ryu.
Publicada en 2017, nació cuando la mera idea de que un virus se extendiera por todo el planeta ya era una distopía. Después llegó la pandemia. Quizás ahora la leemos con otros ojos, pero lo importante no es el virus, sino sus reflexiones sobre aceptar el presente, lo aterradores que podemos ser como especie y cómo el amor consigue teñirlo todo de esperanza.
La violencia que se retrata contra las mujeres me hizo pensar en Hierba, de Gendry-Kim.
Sin duda, una de mis mejores lecturas del año.
¡¡POR FAVOR LEEDLA!
Gracias infinitas a
@shirolibros por traerla a los lectores españoles