Ayer se cumplieron los XV de LUPE.
Esta publicación tiene la intención de mostrar un pequeño vistazo del proceso en estas 15 sesiones de ponerle nombre, tinta, lágrimas, versos, a todo esto que nos atraviesa y nos sujeta a la realidad.
Pero, ¿Qué es LUPE? o mejor dicho, ¿Quién es LUPE?
Porque decir que LUPE es solo un Laboratorio sería tan reductivo como decir que vivir solo consiste en respirar. Gracias a dios, vivir no solo consiste en respirar, y gracias a dios, LUPE no es solo un Laboratorio de poesía semanal organizado por soñadores.
(Foto: final de sesión número 14, alguien tuvo a bien pedir que se documentara el suceso donde alcanzamos nuestro quórum más extenso al ser 23 personas, ese dia el taller estuvo a cargo de
@santiagoastrobbiechavarri)
Algo que he descubierto en estás quince semanas, es que amo ver a la gente escribir. Es un sentimiento con el que tengo poco de ser consciente. Pero que hermoso es el detalle que uno le pone a su escribir cuando destila un sentimiento. E igual, que bonito es escribir a mano, y hacer el ejercicio de recordarnos que sabemos hacerlo.
Más gente escribiendo, ese día Santiago nos puso ejercicios estrictamente sintéticos. Versos muy puntuales, y estrofas pequeñas. En un mundo dónde todos nos largamos ad infinitum en nuestras vainas, poder sintetizar se vuelve una tarea bastante ética.
La otra parte de la moneda, donde viene la jiribilla, donde yo encuentro la magia, es cuando sucede el intercambio, entre el que escribe, y el que escucha. El que presta sus palabras y el que presta su oído. Porque no solo escucha el que escucha, sino que también, aprehende, se mete en la piel del autor, mira desde sus ojos, entiende su po-ética. Y entonces, me doy cuenta que las barreras del juicio se hacen endebles, de papel.
Mi hipótesis es, que la exposición a estás dinámicas de escucha, de atención, de aprehensión, de nuevas formas y de nuevos sentidos, lleva a les sujetes que lo experimentan, a formar comunidades, altamente resilientes y constructivas.
Y no me ha fallado.
Creo firmemente que algo tan difícil y sencillo como lo es ver a las mismas personas, el mismo día, a la misma hora, semana tras semana, y ponernos a exp