Posted On: October 18th 2026, 07:19 pm
El 12 de noviembre, un día después de la huelga general, sale a la luz el fruto de más de tres años de investigación y muchos meses de encierro eremítico.
En un principio, pensar el genio es pensar una superpotencia. Un ser humano extraordinario dotado de un talento y visión sin igual que le permite hacer algo por primera vez, descubrir algo por primera vez u ofrecer, también por primera vez, una solución nueva a un viejo problema. Las personalidades amparadas bajo esta etiqueta presentan algunos rasgos comunes: talento precoz, originalidad, trabajo en solitario y, a menudo, también excentricidad, inestabilidad y una vida marcada por la locura o una muerte temprana. Tan extendida está la noción de genialidad que todas, al leer estas líneas, podemos hacer una lista mental de las figuras históricas con las que asociamos estas premisas.
¿Qué ocurriría, en cambio, si introducimos otras variables en la ecuación? «El mito del genio: Historia de una ficción» parte de una duda que fue transformándose en muchas otras. ¿Qué es, en realidad, el genio? ¿Cuándo surge la idea de genialidad? ¿Atendiendo a qué intereses? ¿Con qué consecuencias? Al poner en entredicho esta categoría, al dudar de su neutralidad y legitimidad, la genialidad se desvela no como un hecho probado, sino más bien como un espejismo construido a fuerza de relato. «¿Quién fijó el discurso, a medida de quién y a costa de quiénes?» se convierten entonces en preguntas pertinentes que hacer a una idea excluyente que alimenta, desde hace siglos, todo un régimen de impunidad. Hacerse estas preguntas es lo que permite introducir en la conversación sobre la genialidad la importancia que las relaciones de poder, el azar y la oportunidad han tenido y siguen teniendo respecto a ella, del mismo modo que abre la puerta a sopesar el papel que ha desempeñado en todo ello la invisibilización sistemática de las redes de contactos, la solvencia económica, el trabajo de cuidados no remunerado y el tiempo libre no comprometido.
Al final, todo se reduce a: ¿puede la genialidad resistir un análisis material de su realidad? ¿Es deseable que lo haga? ¿Qué otras alternativas existen?
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