Hay algo que me resulta insoportable: la incapacidad de algunas personas para sentir el dolor ajeno ante una tragedia que ha destrozado tantas vidas. Y todavía más que su única respuesta sea el miserable «Y TÚ MÁS».
Personas que se movilizan y salen a la calle por un perro, pero que ante familias rotas parecen haber olvidado la empatía. ¿De verdad cuesta tanto guardar silencio, mostrar respeto y exigir que se sepa la verdad?
¿Y si fuera tu madre la que hubiera muerto cuando viajaba para asistir a tu boda? ¿Y si fuera tu hermano al que te devolvieran en pedazos? ¿Y si fuera tu hermana, a punto de jubilarse, la que hubiera quedado bajo los raíles en su último viaje antes de empezar una nueva etapa?
¿También entonces responderías con un «y tú más»? ¿También buscarías excusas, comparaciones y culpables de otras épocas para desviar la atención? ¿También te importaría más defender unas siglas que acompañar a una familia destrozada?
Detrás de cada fallecido había una vida, unos planes, alguien esperando en casa. Hay abrazos que no volverán, llamadas que nunca llegarán y familias que jamás recuperarán lo que han perdido.
Y mientras ellas intentan encontrar fuerzas para seguir respirando, algunos convierten su dolor en una pelea política, como si reconocer el sufrimiento o exigir responsabilidades fuera una traición a los suyos.
¡QUÉ VERGÜENZA! ¡QUÉ INMENSA VERGÜENZA!
Se puede defender cualquier ideología sin renunciar a la humanidad. Se puede apoyar a un Gobierno sin justificarlo todo. Se puede votar a quien uno quiera y, al mismo tiempo, exigir explicaciones, investigación y responsabilidades.
La empatía no tiene color político. La dignidad de las víctimas tampoco.
BASTA YA DEL «Y TÚ MÁS».
Primero las víctimas. Primero sus familias. Primero el respeto, la verdad y la justicia.
Porque cuando la lealtad a unas siglas pesa más que el dolor de quienes lo han perdido todo, lo que queda al descubierto no es una convicción política: es una desoladora falta de humanidad.
No hay victoria en una discusión que utiliza a los muertos como escudo. No hay excusa decente para burlarse del dolor ajeno.
LOS MUERTOS NO SON ARGUMENTOS POLÍTICOS. SON PERSONAS.
#urda #ytúmás