ODYSYA PICKS — Begoña García / El Club del Hielo x sona
“Cuando todo es wellness, nada es wellness.”
Begoña pone el dedo donde hace falta: ¿la experiencia sigue teniendo sentido aun sin la foto?
En sona, la propuesta de El Club del Hielo empieza con un antifaz. Una hora sin nada que mirar ni documentar. Respiración guiada y música clásica, con un recorrido diseñado entre ambos: piezas que abren, otras que sostienen y un cierre que deja espacio para sentir y regresar. La sesión dedicada a Ennio Morricone fue también un homenaje a su padre. Hay historias detrás de lo que escuchamos, aunque no las conozcamos.
La incomodidad tiene lugar aquí. Begoña cuestiona eso de “estar cómodo en lo incómodo”. Lo que propone es SOSTENERTE: observar tus pensamientos e impulsos y respirar, poco a poco, una y otra vez.
Tampoco hace falta una catarsis. Hay quienes navegan la sesión con suavidad y quienes aseguran que, en sona, el silencio a veces tiene sabor.
De nuestra conversación nos quedamos con esto: la calma puede ser el punto de partida. La respiración también sirve para sentirte, para estar.
“Ver nada, para ver adentro.”
@elclubdelhielo @begogarcia @lulomx @sona___space Lee la entrevista completa con Begoña en este carrusel.
“When everything is wellness, nothing is wellness.”
Begoña asks a necessary question: does the experience still mean something without the photo?
At sona, El Club del Hielo’s proposal begins with an eye mask. An hour with nothing to look at or document. Guided breathwork and classical music follow a sequence they design together: pieces that open, others that hold, and a closing that leaves room to feel and return. The session dedicated to Ennio Morricone was also a tribute to her father. There are stories behind what we hear, even when we don’t know them.
Discomfort has a place here. Begoña questions the idea of “getting comfortable with discomfort.” What she asks is that you STAY WITH IT: observe your thoughts and impulses, and breathe, slowly, again and again.
Catharsis isn’t a requirement, either. Some move gently through the session; others say that, at sona, silence sometimes has a taste.
What stayed with us from our conversation: ca