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Mi amor chiquito, mi motor, mi cable a tierra. Cada día me recuerdas la inmensidad de un amor que no me cabe en el pecho y me enseñas que mi hogar siempre serás tú.

Eres la luz que guía mi camino, la tranquilidad que calma mi alma y la fuerza que me levanta cuando creo que no puedo más. Adoro cada una de tus preguntas, tus canciones repetidas, tus escenarios absurdos. Adoro cómo me desafías y me haces crecer.

Tu curiosidad y tu amor me inspiran. Por eso, a cada minuto de cada día, te recordaré cuánto te amo. Eres mi todo, mi mayor bendición. taken in Caracas, D.F., Venezuela by @legallyguaricho
32
a year ago
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Hoy mi Chipi cumple 10 años. Hace unas semanas me hizo una pregunta que me detuvo en seco: “¿Tu papá te quería tanto como tú a mí?”.

No me duele no haber tenido a mi padre, porque mi abuelo llenó ese espacio y me lo dio todo. Pero esa pregunta me hizo entender que soy el papá que soy, precisamente, por lo que a mí me faltó de niño. Soy un papá de abrazos porque quiero darles la seguridad que yo no tuve. No hablo de cosas materiales, sino de la certeza de sentirse a salvo en su hogar, de tener un abrazo listo y alguien que siempre está ahí.

Por eso en casa los cumpleaños se celebran por todo lo alto. De niño nunca tuve eso; de hecho, creo recordar que mi primera torta de cumpleaños la tuve a los 19 años. Por eso hoy a mi Chipi lo abrazo fuerte, lo beso y le digo que lo amo con todas mis fuerzas y con mis “músculos de papá”.

Sé que cuando pasen otros 10 años hablaré con él. Le explicaré por qué lo amo de esta forma tan inmensa y cómo la ausencia de mi padre fue mi mayor motor para intentar ser, cada día, diez veces mejor papá y mejor hombre. taken in Caracas, D.F., Venezuela by @legallyguaricho
14
3 months ago
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Los que no me conocen siempre juran que soy el propio “alma de la fiesta”. Se los juro, me pasa a cada rato. Pero los que de verdad me conocen saben la triste y aburrida realidad: a las 8:00 de la noche ya estoy bostezando, esté donde esté. No bailo ni los ojos y le tengo un odio mortal a los karaokes. Me da demasiada ladilla la gente “bebedora”, y el peor castigo al que me puedes someter es invitarme a la playa “en plan de rumba”.

Para mí, la playa es una recompensa, y mientras pueda ir solo, es lo único que pido. Imagínense el nivel de asocial: llego a las 6:30 a.m., me doy mi baño tempranito, desayuno y me pongo a leer. En el microsegundo en que empiezo a ver que llega el gentío con las cavas... ARRANCO y huyo.

En resumen: soy un amargado solitario. No soy el alma de ninguna fiesta. Solo déjenme tranquilo en mi playa, solo, y nadie saldrá herido. taken in Playa Larga by @legallyguaricho
6
10 hours ago
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Mi verdadero Imperio Romano. taken in Caracas, D.F., Venezuela by @legallyguaricho
28
3 days ago
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En el texto… taken in Caracas, D.F., Venezuela by @legallyguaricho
35
7 days ago
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Suena un poco loco cuando lo digo en voz alta, pero si soy cien por ciento honesto, una de las cosas que más miedo me daba de parar los entrenamientos estas semanas era “perder peso”. Siento que verme más flaco es lo que realmente me habría hecho sentir enfermo. Yo estaba tranquilo con la idea de no entrenar el tiempo que fuera necesario, siempre y cuando no me “espichara”.

Sé que es un disparate, pero era algo que pensaba todo el tiempo. La buena noticia es que esta semana por fin retomé. Obviamente, las semanas de pausa siempre pegan un poquito al volver, pero no perdí ni un solo gramo. Es un detalle muy sencillo, pero la verdad, eso me hace demasiado feliz. taken in Caracas, D.F., Venezuela by @legallyguaricho
12
7 days ago
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Me puse a pensar hace poco y caí en cuenta de que casi no comparto mis fotos. También noté un patrón indiscutible: tengo demasiadas fotos de aves, y la gran mayoría están volando. Quienes me conocen saben que esa es, por mucho, mi silueta favorita. Esa, combinada con los cielos azules, la luz del atardecer y las palmeras, me da mucha paz.

Creo que tengo la costumbre de cuidar en silencio lo que más quiero. Con la fotografía me pasa algo curioso: me la guardo de una forma casi egoísta. Es un rincón muy mío que prefiero no exponer demasiado. Lo hago por instinto y también por el respeto enorme que le tengo a este arte y a los fotógrafos reales y honestos que se cruzan en mi camino. Esa gente que hace un trabajo genuino, los que no se marean cuando alguien les comenta “¡qué fotaza!” y que no dejan que la edición haga el trabajo que le toca al ojo y al corazón.

Para mí, la cámara es una compañera incondicional. Tenerla cerca significa que me voy a perder un rato para mirar a través de ella. A veces organizo viajes donde ella es la protagonista, y cada vez que pongo un pie en la calle pienso si debería colgarla al cuello. Pero si hay algo que multiplica mi amor por todo esto, es ver a mi Chipi disfrutándola, observando con curiosidad y con esas ganas hermosas de aprender a capturar sus propios momentos.

Y mientras lo veo aprender, mi mente sigue dando vueltas sobre lo mismo, preguntándome por qué el simple trazo de unas aves cruzando el cielo me sigue llenando de tanta y tanta ilusión. taken in Venezuela by @legallyguaricho
6
9 days ago
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Puede que sea pequeño, pero conoce mi corazón como nadie. Durante mi recuperación, aunque me confesó que “no entendía mucho” lo que me pasaba ni sabía muy bien qué hacer, siempre tuvo la palabra exacta o el gesto de quedarse ahí, a mi lado.

Hay muy poca gente en la vida capaz de hacerte sonreír el corazón, y él lo hace a diario. Cada mañana, incluso en esos días donde toca regañarlo un poco al despertar, siempre tiene algo hermoso que decirme. Siempre intenta cuidarme y abarcar con sus manitas mucho más de lo que puede.

Este es el verdadero significado de “lo tengo todo”. taken in Venezuela by @legallyguaricho
12
12 days ago
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Hace unos 10 años tomé una decisión consciente: empezar a cuidarme. El empujón definitivo fue ser papá. Fue una cuestión existencial muy simple, pero poderosa: quería estar bien y presente el mayor tiempo posible en sus vidas.

Ahí empezó todo. Dejé las salidas (nunca fui el más rumbero, pero de vez en cuando me lanzaba mis barrancos), decidí no fumar más y dejé el alcohol. Esa primera gran decisión trajo un efecto dominó: al soltar ciertos hábitos, de forma natural dejé de frecuentar a ciertas personas.

Cada día era más frecuente querer estar en casa, ir a la playa, a la montaña, dormir y estar con mis hijos antes que ver a cualquier otra gente. Los planes sociales cada vez me daban más pereza y prefería usar ese tiempo para entrenar. Hasta el trabajo tuvo que pasar por el filtro de mi salud. Aún recuerdo el correo de despedida de mi último trabajo fijo, que firmé diciendo: “La paz mental no tiene sueldo”.

Lo que jamás imaginé es que, 10 años después, todas esas decisiones me salvarían la vida.

Hace poco me diagnosticaron un tumor bastante complicado en la glándula parótida y tuvieron que operarme. Afortunadamente, ya estoy sano y transitando mi recuperación. Los médicos fueron muy claros: estoy en el mejor de los escenarios posibles. Y esto es gracias a esas decisiones del pasado: no fumar, no beber, alejarme de los excesos y haberle regalado a mi cuerpo una vida saludable.

Pero no solo me salvó el cuerpo, me salvó mi entorno. Esa poca gente que decidí mantener cerca es la que hoy me acompaña 24/7. Mis hijos han cuidado de mi corazón y de mi fuerza. Mis perritos me han lamido las lágrimas. Mi “gente vitamina” me alimenta el alma a diario con un simple “¿cómo estás hoy?”. Y mi amor ha estado firme, como un caballero con armadura a mi lado. Mi gente bonita, la gente poquita que tengo alrededor a diario.

Quería contarles esto para decirles que estoy bien. Y estoy bien porque, hoy puedo ver cómo, después de críticas y señalamientos en su momento por haber “cambiado” o aislarme, tomé la decisión correcta. Cuidar de mi salud, de mi cabeza, blindar mi entorno y aprender a filtrar ha sido, sin duda alguna, lo más importante que he hecho en mi vida. taken in Caracas, D.F., Venezuela by @legallyguaricho
26
17 days ago
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Habían pasado exactamente tres meses desde la última vez que bajé a La Guaira con mi familia. En aquel viaje fui buscando reiniciar; trajimos piedritas para el jardín y comimos muchísimo. Justo una semana después de eso, pasó todo. Y aunque no dejé de bajar desde entonces, las condiciones ya no eran las mismas.

Este fin de semana decidí irme en moto buscando exactamente lo mismo de antes: escapar, descansar y desconectarme.

Me levanté a las 5:00 a.m. y arranqué. No pensé que rodaría tanto. Llegué a mi primer spot en Playa Pelúa: estaba intacta, pero completamente cerrada. Seguí rodando y me di cuenta de que el sismo no solo sacudió la zona que yo pensaba, lo sacudió todo. Fueron demasiados kilómetros de mar y soledad.

Al llegar a Los Caracas, ver algunos restaurantes abiertos y ciclistas en la vía me devolvió un poco la emoción. Un amigo de Pelúa me escribió y, al llamarlo, me contó que aún no los dejan trabajar. Continué por la costa y paré a desayunar en Quebrada Seca. Esos pueblitos siguen intactos pero aislados; llevan tres meses sin ver mucha gente y todos me preguntaban lo mismo: “¿Cómo vio La Guaira?”.

En el camino me encontré con otro amigo, el que nos cuidaba en Playa Larga, y verlo me dio muchísima tranquilidad. Llegué ahí a las 7:15 a.m. y caí profundo; me quedé dormido frente al mar.

Cuando desperté, la escena había cambiado. Había dos parejas cerca y me sorprendió ver cómo el señor Joel salió enseguida a buscar gas para montar sus empanadas. Al rato llegaron dos familias y, de repente, esa playa tan inmensa empezó a sonar distinto. Sonaba a vida otra vez.

Almorcé con la sensación de no querer regresar. Ya de subida, me paré en el río de Todasana, me bañé y compré coco, sintiendo que de alguna manera debía aportar algo.

De regreso tenía una sola cosa en mi cabeza: Estamos en deuda con la gente de La Guaira. taken in La Guaira by @legallyguaricho
10
a month ago
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Llevo días pensando en esto y cada vez entiendo menos lo que está pasando en la industria.

Nuestra carrera —una disciplina noble, estratégica, analítica y humana— parece estar sufriendo un proceso de empequeñecimiento progresivo. Entramos en la era del “eso lo hace cualquiera”.

Hoy veo con preocupación cómo se distorsiona el criterio en áreas clave:
• Recursos Humanos buscando “todólogos” bajo la etiqueta de mercadeo.
• Gerencias de Mercadeo entregadas a quien solo sabe publicar en Instagram o identificar la tendencia de TikTok de la semana.
• Feedback y correcciones redactadas por prompts genéricos de ChatGPT, por encima del análisis cualitativo o cuantitativo.
• Clientes que ya no saben lo que quieren, pero exigen resultados inmediatos para ayer.

Nos vendieron la idea de que “hacer marketing” es simplemente crear contenido. Pero nos estamos olvidando de lo fundamental:

• Poco se habla ya de valor de marca.
• Poco se habla de auditoría de mercado.
• Poco se habla de la posventa, de la retención y de la arquitectura de producto.

El contenido sin estrategia es solo ruido. Saber usar una herramienta no te convierte en estratega, así como tener un bisturí no te convierte en cirujano.

Sigo creyendo en la formación continua, en el criterio profesional y en el impacto real que un buen trabajo de comercialización, diseño, identidad y comunicación corporativa tiene sobre un negocio. Pero como gremio, necesitamos hacer una pausa y volver a dignificar nuestra profesión.

¿Tú también sientes que la industria perdió el rumbo, o es solo percepción mía? taken in Caracas, D.F., Venezuela by @legallyguaricho
6
a month ago
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Los azules de nuestra costa son “la tapa del frasco” 💙🌊 taken in Playa Larga by @legallyguaricho
7
a month ago
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