Posted On: September 11th 2026, 07:09 pm
¿Te cuesta recibir las cosas bonitas que te dicen?
Quizá no sea porque no te las creas.
Quizá sea porque durante mucho tiempo tu cerebro aprendió a prestar atención a otra cosa.
A detectar el error.
A anticipar la crítica.
A buscar qué podías mejorar.
A estar pendiente de aquello que no estaba bien.
Y cuando pasas tanto tiempo funcionando así, lo que haces bien deja de sentirse relevante y lo que haces mal ocupa muchísimo espacio.
Por eso, cuando alguien te dice algo bonito, puede que automáticamente aparezca ese “bueno, tampoco es para tanto”, ese buscarle una pega o esa necesidad de restarle importancia.
No es que no quieras cariño.
Es que quizá tu cerebro aprendió que era más seguro fijarse en lo que había que corregir que en lo que estaba bien.
Y lo bonito también necesita un aprendizaje.
Aprender a recibirlo.
A no cuestionarlo inmediatamente.
A dejar que alguien pueda verte de una manera que quizá tú todavía no sabes verte.
Y quizá también a elegir vínculos donde no tengas que ganarte constantemente el cariño, demostrar tu valor o dudar de si realmente te quieren.
Porque algunas cosas que aprendimos para protegernos un día tuvieron sentido.
Pero eso no significa que tengamos que seguir necesitándolas para siempre.
A veces sanar también es enseñarle a tu cerebro que ahora puede permitirse algo que antes no sabía recibir. 🤍