Posted On: October 18th 2026, 10:36 pm
Hice 52.40 millas. ¡DOS MARATONES!
No hubiese sido posible sin Bailey, la muchacha de la segunda foto. Ella corrió con RJ (mi amigo legendario que hace 100 millas para desayunar) durante la noche y, después, corrió conmigo las últimas 10-12 millas. Fue de gran ayuda para impulsarme a seguir adelante. Sin ella, podría haberme quedado sin tiempo y quizá solo habría llegado a las 46 millas.
No tienen idea de lo agradecido que estoy con ella.
Las primeras 6 horas fueron buenas. Tenía pensado hacer 5 millas por hora para ganar tiempo con el ritmo y poder comer tranquilamente. Mi comida fuerte de Chipotle se llenó de hormigas y eso destruyó mi moral.
A partir de la sexta hora, empecé a sentir el cansancio. Sentía la mente pesada.
Quería ir por las 26 millas. Soy alguien con ambiciones y, aunque llegué queriendo hacer 50 millas, después de ver cómo me sentía durante las primeras horas, empecé a desearlo, manifestarlo y visualizarme logrando las 60 millas. Quería demostrarme que podía hacerlo.
Pero el tiempo se me estaba acabando. Sentía tanta rabia e impotencia por no poder mantener el ritmo que necesitaba.
Aguanté la emoción durante algunas millas, hasta que finalmente exploté. Lloré durante 15 segundos, volteé hacia atrás y ahí estaba RJ.
Simplemente me sentí inspirado. La emoción desapareció.
Me hubiese gustado navegar esa emoción un poco más. Era una emoción que experimentaba muchas veces durante mi adolescencia, y fue muy interesante descubrir que todavía existe dentro de mí.
Eso fue lo que me dejó esta carrera.
Después de sentirme inspirado, decidí que el Rodrigo del presente se haría cargo. No las emociones del pasado ni las versiones anteriores de mí mismo.
A pesar de todo eso, me fue imposible concentrarme. Lo intentaba, pero no podía. Entre la séptima y la octava hora entendí que no podría lograr todo lo que había imaginado y que la poca concentración que me quedaba tenía que durar. Tenía que mantenerla.
Fue muy difícil sentir mi mente tan débil y, al mismo tiempo, sentir que mi cuerpo también lo estaba. Usualmente, solo uno de los dos falla. Hoy, ambos decidieron fallar.
Pero si algo me define en la vida, es que, si digo que haré algo, lo haré. M
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