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Este proyecto sigue avanzando. Voy a estar en Lisboa, gracias a @roadtrip_etc y nuestro fabuloso ## grupo de viajeros. Acá, en esta hermosa e interesante ciudad, quisiera poder retratar a ese que extraña profundamente un abrazo. 
Con un mensaje directo nos ponemos de acuerdo, ¡pon de tu parte y pídeme un retrato! by @robertomataphoto
13
2 days ago
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«Aquí yo era feliz. Cada propietario me trataba como parte de su familia. Si me
preguntan si perdí familia en la tragedia, sí: perdí a la niña que cuidaba en el 5, perdí a
mi mejor amiga y perdí a muchos.
Cuando pude volver, me dijeron que ya no tenían un apartamento que ofrecerme.
Yo les dije: “Si me lo permiten, me quedo”
.
En las tardes suelo pensar que estoy aquí y que no pasa nada. Siento paz, incluso entre
las ruinas. Y también intento acompañar a quienes perdieron a alguien. De alguna
manera nos ayudamos.

¿Qué necesito ahora? Una llave. Una casa para mí, una estabilidad, una tranquilidad. Sé
que tengo que esperar y tener paciencia.»

CATHERINE MONTIEL, 35
Conserje
Con Albeliz Arcila, 7 taken in La Guaira, Vargas, Venezuela by @robertomataphoto
10
18 days ago
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«Mi negocio estaba en mi casa y después del terremoto no pudimos volver. Yo no quería trabajar. Estaba muy deprimida y me parecía injusto comenzar mientras todavía había personas buscando a sus familiares. Incluso dormir o comer me producía culpa,
porque mis papás seguían en una carpa y yo tenía un techo, casa de la abuela de mi esposo.
Una amiga insistió en que recibiera a Marcos, un influencer que visita negocios gastronómicos. Yo no quería recibir a nadie, pero él vino, hizo un video y la respuesta fue enorme.
Para poder comenzar, mi esposo salió a comprar un kilo de harina, kilo y medio de queso y aceite. Eso era lo que teníamos. Después del video estuvimos dos días
respondiendo mensajes. Llegaban tantos pedidos que tuve que dejar el teléfono y ponerme a trabajar.
Por eso, si tuviera que decirle una sola cosa a alguien que todavía no ha podido comenzar, sería: que comience con lo que tenga. Si hace empanadas, que compre un kilo de harina y medio kilo de queso y comience. Quizás no va a ser fácil, pero sí se
puede. Por muy rotos que estemos y por muy difícil que sea, hay que continuar.»

RAIBEL DEL VALLE TAVARES GAMERO, 34
Cocinera taken in La Guaira, Vargas, Venezuela by @robertomataphoto
20
20 days ago
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«Teníamos cuatro restaurantes en La Guaira y más de ochenta trabajadores. Después del terremoto quedamos con uno solo y unas veinte personas. Perdimos también nuestras viviendas y, en mi familia, a mis dos cuñadas y a mi sobrina.

No fue fácil. Los primeros días fueron para rescatar a mi hermano y después buscar al resto de la familia. Pasados diez o quince días uno empieza a encontrarse con la realidad: la vida sigue. No tenemos con nosotros a parte de nuestros seres amados, pero hay que buscar vivir en nombre de ellos y honrarlos.
Reabrimos Don Manuel Grill el 18 de julio.  Antes uno tenía su vida estructurada; ahora cambió todo. Ya no hay planificación. Es el día a día.

Nunca hemos pensado en abandonar La Guaira. No volveremos a lo que éramos antes, pero creo que con los años este estado puede recuperar su esencia. Y quién sabe si algún día puede llegar a ser mejor de lo que era.»

LUIS MIGUEL SARDINHA JARDÍN, 33
Empresario gastronómico taken in La Guaira, Vargas, Venezuela by @robertomataphoto
37
23 days ago
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«Perdimos todo en 39 segundos: casa, carro, todo. Nos quedamos con la ropa que teníamos puesta y el teléfono porque lo teníamos encima. Los niños también perdieron muchísimo: sus casas, familiares, su escuela, amigos y maestros.
Una madrugada me puse a hablar con Dios y le dije: “Yo lo único que sé es educar. Dame herramientas”.
Empecé con un libro. Me senté a leer con un niño y aparecieron otros que querían aprender. Después llegaron unas mesas, un televisor, sillas, ventiladores. De granito en granito se construye un desierto; de gotica en gotica de agua...
Ahora atiendo a 87 niños, desde los dos hasta los quince años.
¿Qué va a pasar con este espacio? Nos van a sacar de acá. Y adonde me lleven les voy a construir una escuela. Si Dios me da la oportunidad, se la hago de tres pisos. Si con nada les monté esto,  sé que les puedo montar un colegio.»

YASMIN URIMARE RAMÍREZ BLANCO, 59
Educadora taken in La Guaira, Vargas. Venezuela by @robertomataphoto
8
24 days ago
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«He perdido dos casas: una hace 26 años y otra ahora. La Guaira es hogar. 
Para mi mamá fue especialmente duro. Tiene 86 años y aquella era la casa que mi papá le había comprado, la casa que ella quería. Él hacía muchas cosas con sus propias manos y mucho de lo que había allí lo había hecho él. Mi mamá decía: “No lo perdí todo. Tengo mi casa, que en parte es tu papá”. 
Ahora ese último recuerdo físico tampoco está.
Si pudiera construir algo otra vez, haría una casa que se pareciera a mi papá: acogedora, con flores y, sobre todo, con una parrillera gigante.»

ALFREDO BENEDETTI, 62
Educador y artista

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39 SEGUNDOS Y 60 DÍAS DESPUÉS

Estos retratos los hice el día 15 y el 24 de agosto de 2026, justamente al cumplirse dos meses de los dos terremotos. Intenté fotografiar a quienes, después de la inimaginable destrucción que dejaron estos sismos, están intentando reconstruir su cotidianidad.
No es un mensaje edulcorado. No es festivo. Es un mensaje sobre cómo la gente puede levantarse, a pesar de estar todavía en un hueco muy profundo, y cómo, con muchísimo esfuerzo, lo va logrando.
No quise retratar escombros, ni la muerte que lo abraza todo. Decidí retratar en La Guaira de una manera simple, ¿minimalista? concentrando mi mirada en el individuo y en cómo le toca volver a empezar. Lo ocurrido no aparece directamente en las fotografías, pero estuvo presente durante cada retrato. Mientras yo los miraba a través de una cámara, ellos, sin ningún filtro, miraban la devastación.

Por eso, cada cuadro tiene muy pocos elementos y ninguno hace referencia directa a lo que estas personas hacen o hacían antes de los terremotos. La intención fue centrar la mirada en ellos: en su capacidad y, sobre todo, en la tenacidad con la que enfrentan ese proceso.
De alguna manera, este trabajo quiere honrar a través de siete personas a miles y miles de venezolanos que, todos los días, están tratando de ver cómo recuperan su vida o lo que quedó de ella. 

#39segundosy60díasdespués taken in La Guaira, Vargas. Venezuela by @robertomataphoto
11
a month ago
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«Siempre trabajé en mi apartamento. Tenía allí mi espacio, todo decorado, pero tuvimos que desalojar el edificio, tarjeta amarilla, y nos dijeron que quizás podamos volver en marzo de 2027. Por ahora estamos viviendo en una carpa. Primero armamos un ranchito con palos y lona, eso fue la primera semana. Ahora la carpa es nuestra casa.

Como a las tres semanas del terremoto vi que podía acomodar mi mesa de uñas y comenzar a trabajar. No empecé de cero, pero volví a empezar. Mis clientas dicen que mientras se arreglan conmigo, bochinchamos, echamos broma y esto se convierte también en su terapia. Uñas, cejas, pestañas. Al mal tiempo buena cara, eso me dicen. 

Después de una tragedia tan grande, cuando entiendes que la vida se puede ir en 39 segundos; uno no puede perder el tiempo. Sentí que mi vida estaba un poco paralizada porque siento que donde estoy nada es estable. Ni siquiera puedo dejar la carpa sola. Tiene que estar mi mamá, mi esposo o yo. Pero no quiero pasar este tiempo sentada esperando. Decidí que no iba a perder más el tiempo.

 Quiero trabajar en mí para que, cuando vuelva a mi apartamento o consiga otro lugar, yo sea mejor persona de la que llegó a la carpa.»

- Oriana, ¿naciste en La Guaira?
- Sí, creo que en el seguro o en un hospital, la verdad es que no sé, pero soy de aquí.

ORIANA CARABALLO, 20
Manicurista taken in La Guaira, Vargas. Venezuela by @robertomataphoto
22
a month ago
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«Estoy tratando de adaptarme a esta nueva realidad. Perdí a mi esposa y a mis dos hijas. Me aferro a todo lo vivido, a los buenos momentos, a esa alegría, a ese amor tan puro que puede dar una niña. En mi caso dos. Y una esposa excelente, tanto esposa como madre.
Un día mis hijas me estaban peinando y les pregunté cómo se llamaba la peluquería. Me dijeron: “SOAOU”. “¿Por qué SOAOU?”. “Sofía, Aura, para que no se te olvide nunca”.

Ahora voy a ver qué hago con ese nombre. Va a ser mi mejor amuleto.

Y el DJ sigue para rato. Hasta que llegue mi fin, pero ese fin no lo decido yo. Vamos a seguir repartiendo sonrisas y buenos momentos a través de la música.»

HUMBERTO JUNIOR BERDUGO GÓMEZ, 42
DJ

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39 SEGUNDOS Y 60 DÍAS DESPUÉS

Estos retratos los hice el día 15 y el 24 de agosto de 2026, justamente al cumplirse dos meses de los dos terremotos. Intenté fotografiar a quienes, después de la inimaginable destrucción que dejaron estos sismos, están intentando reconstruir su cotidianidad.
No es un mensaje edulcorado. No es festivo. Es un mensaje sobre cómo la gente puede levantarse, a pesar de estar todavía en un hueco muy profundo, y cómo, con muchísimo esfuerzo, lo va logrando.
No quise retratar escombros, ni la muerte que lo abraza todo. Decidí retratar en La Guaira de una manera simple, ¿minimalista? concentrando mi mirada en el individuo y en cómo le toca volver a empezar. Lo ocurrido no aparece directamente en las fotografías, pero estuvo presente durante cada retrato. Mientras yo los miraba a través de una cámara, ellos, sin ningún filtro, miraban la devastación.

Por eso, cada cuadro tiene muy pocos elementos y ninguno hace referencia directa a lo que estas personas hacen o hacían antes de los terremotos. La intención fue centrar la mirada en ellos: en su capacidad y, sobre todo, en la tenacidad con la que enfrentan ese proceso.
De alguna manera, este trabajo quiere honrar a través de siete personas a miles y miles de venezolanos que, todos los días, están tratando de ver cómo recuperan su vida o lo que quedó de ella. 

#39SEGUNDOSY60DÍASDESPUÉS taken in La Guaira, Vargas. Venezuela by @robertomataphoto
44
a month ago
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Mi conocimiento de béisbol es bajo, rayando en nulo. Pero, por esas cosas de la vida, resulta que estaba en Japón cuando Venezuela le ganó a Japón. Fue el 14 de marzo, durante el Clásico Mundial de Béisbol 2026. Ganamos 8 a 5.
Me alegré, pero me alegró más cuando supe que la mayoría de los japoneses ahora iría a favor de Venezuela contra Estados Unidos. Ganamos de nuevo, 3-2. Me volví a alegrar.
Pero lo que realmente me conmovió fue la declaración de Eugenio Suárez:
“La unión. Estuvimos juntos todo el tiempo. No somos solo compañeros de equipo, somos una familia. Este equipo es increíble... Por eso jugamos con pasión, con amor, porque sentimos la camiseta, sentimos a nuestro país. Por eso esto es la vida para nosotros como jugadores, como personas, como seres humanos y como venezolanos. ¡Ahora somos los campeones!”
El sentido de familia, de pertenencia, de piel.
Mi perspectiva sobre el béisbol cambió. No es que ahora sea fanático, pero me hizo sentir un renovado respeto y una profunda admiración.
En el ánimo de sumar a La Guaira, donde un doble terremoto ha restado todo lo que se le puede restar a un estado, decidí proponer una actividad de escuela para nuestros alumnos: retratar el béisbol en La Sabana. Un pueblo de pescadores y semillero de algunos de los más impresionantes peloteros venezolanos. Todo en cuatro calles, un estadio que tiene incrustado al cementerio y sus muertos, mucha disciplina y un calor que te abraza con algo de violencia.
Mientras nuestros alumnos de @rmtf fotografiaban las prácticas, monté mi fondo, así lo llamo porque de verdad que lleva una vida entera conmigo, y retraté a los prospectos del béisbol nacional.
Una suerte de ganar-ganar: nuestros alumnos tienen acceso fotográfico a sus entrenamientos y ellos, a cambio, reciben retratos.

- [ ] Angelver Torres
- [ ] Diego Peraza 
- [ ] Angel Cahuao
- [ ] Zorrilla
- [ ] Andrés Montenegro taken in La Sabana, Vargas, Venezuela by @robertomataphoto
38
a month ago
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Desorientada ha quedado la fotografía venezolana, se acaba de ir la brújula imaginaria que nos invitó incesantemente a cuestionarnos y a significar nuestros actos con cámara o sin ella. 
La pérdida es neta, el impacto de su obra dará que hablar por generaciones. 

Nelson fue parte de nuestro staff (@rmtf) mientras estuvimos en Los Galpones, hasta que un día me dijo que sentía que le había llegado el momento de abrir su propio espacio, La ONG. Le ayudé, con ideas y algo de experiencia, a montar el laboratorio. 
Se creó una diferencia entre él y yo, en el imaginario de los estudiantes, mientras de manera casi secreta y quizás hasta morbosa, nuestra amistad se dedicó a crecer. Fue un placer culposo cada vez que nos juntábamos, a sabiendas de que hubo toda una comunidad que quería creer que ese encuentro era imposible. 

El 24 de octubre de 2024, después de su charla en la escuela de Miami, nos quedamos conversando por infinitas horas, Garcilaso Pumar, Nelson y yo. Nos pusimos al día después de varios años sin poder hablar tranquilamente, sobre todo por mi culpa, porque Nelson siempre estuvo cuando uno lo necesitó.

En febrero de este año hubo una pequeña presentación en el Archivo para la Fotografía Urbana, del libro que escribiera Hugo Prieto acerca de mi trabajo. Nelson estaba en primera fila. Al finalizar lo abracé, lo agarré por la barba, y le dije “Tú sí estás bonito vale” 

Eso fue lo último que le dije a Nelson Garrido en persona, porque por encima de ser ese provocador que todos podemos reconocer en él, era un hombre generoso y bonito. Por suerte se lo llegué a decir. 

Gracias por tanto querido amigo. 

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Nelson Garrido retratado en un billar de la Avenida Victoria, el 24 de septiembre de 2015 para Prodavinci.
(este retrato no se llegó a publicar, se utilizó uno de Elvira Prieto) by @robertomataphoto
45
2 months ago
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.
Propongo, ilumino, retrato.

La razón es sencilla, me interesa el otro, siempre.
Escucho todo lo que me dicen y luego, con humildad, intento dejar registro de esos personajes fantásticos que la vida interpone en mi camino.
Nunca esquivo, siempre favorezco el encuentro.
Por eso retrato.

—Enrique, te quiero hacer un retrato.
—¿Un retrato? ¿A mí? ¿Dónde?
—Arriba, en aquella pared blanca.
—Vamos.

Enrique Moreno Bracho, 69. Contador desde muy joven, sin embargo, ahora solo cuenta pájaros y matas, en La Ciénaga, Edo. Falcón. by @robertomataphoto
16
2 months ago
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Yo no estoy claro de porqué hago el retrato que hago. Solo lo hago porque siento el impulso y la necesidad de que no se desvanezca el individuo, no delante de mí. La responsabilidad de la permanencia. 

A Braulio lo retraté el 31 de mayo en un páramo de Trujillo, y ahora, 45 días después recurro a él porque en el interín, nos sacudieron el piso y porque lo necesito. Esos dos conceptos tan sencillos y burdos, me abrazan, me acurrucan. Para no llorar más en compañía de un monitor, que gracias al algoritmo y la distancia me muestra lo que no viví, pero me invita a la culpa, innecesaria, inútil, pero hasta cierto punto innegociable. 

He decidido apelar a Braulio.

Braulio me aferra a lo que somos. Mirada en alto. Sonrisa para todos. Solidarios. Somos esa cosa rara que llaman, gente. 
¿Qué habrá perdido Braulio en su vida? porque todos hemos perdido algo, muchos acaban de perderlo todo. 
Sin embargo Braulio nos da lo mejor de si mismo. 

Me aferro a su sonrisa inocente, a pesar de que la esperanza nos resulta esquiva de tanto en tanto.

Braulio Briceño Arraiz, 78. Agricultor.
Siembra cebollas y tiene una vaca que le da un litro de leche diario.
Después de 37 años en Caracas, regresó a Trujillo. Su esposa nunca se acostumbró.
Quevedito, Páramo Las Lajas, Trujillo.
Retrato gracias a la asistencia de Mario Enrique Trivella e Ignacio Mata Galindo by @robertomataphoto
71
3 months ago
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